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Mis primeras vacaciones de Semana Santa como mamá. Por Rojo Valentino

11 Abril 2017

Aunque nuestro bebé nació en junio del año pasado y técnicamente en verano ya disfrutamos de las primeras vacaciones con él, realmente no las podría considerar como tal: los agobios de los inicios, las noches en vela, las ojeras infinitas… ¡no cuentan, no cuentan como vacaciones! ;)

Pero esta próxima Semana Santa sí será nuestra primera prueba de fuego como familia: las primeras vacaciones de los cuatro juntos (nuestra perrita Bimba es un miembro más) Y, además de hacerme una ilusión inmensa, también suponen un bonito desafío que hoy me apetecía compartir con vosotros.

Para esta especial ocasión hemos optado por un destino familiar, cercano y de montaña. Vamos, podría decirse que hemos ido a lo seguro ;) No queríamos complicarnos mucho (más) la vida y así poder disfrutar lo máximo posible de unos días de cierto relax, de tiempo para nosotros.

El medio de transporte es ya un conocido de nuestros pequeñajos: tanto Edu como Bimba están acostumbrados al coche y disponemos en él de los sistemas de retención necesarios para que vayan cómodos y seguros. Aunque no haremos una barbaridad de kilómetros sí que iremos preparados para poder parar en cualquier momento y cambiar pañales, preparar un bibe de urgencia o bajar y estirar un poco las piernas. En este sentido, si la ruta fuera más larga creo que nos habríamos estudiado el recorrido y barajado las opciones de paradas posibles para esas situaciones de emergencia ;)

No os negaré que cuando uno se plantea viajar, y más con un bebé de pocos meses, el agobio inicial es importante: lo de travel light travel fast se ha acabado para siempre (aunque me temo, para desgracia de mi querido y sufrido marido, que no he lo he practicado en mi vida jaja). Ahora es más que necesario planificar a conciencia el equipaje para tratar de no viajar como si de una mudanza se tratase; pero claro la cosa se complica bastante cuando el pequeño que viaja contigo necesita llevar tras de sí un buen arsenal de productos y aparatejos varios. ¿Mi consejo? Reducir al máximo: bañeras plegables que quedan en nada, tronas mínimas, pañales que pueden comprarse al llegar a nuestros destinos… ¡simplificar, vaya! Lo bueno es que hoy en día en la mayoría de sitios están medianamente preparados para satisfacer las necesidades de estos locos bajitos así que, en la medida de lo posible, lo mejor es reducir, reducir y reducir la lista de cosas que meter en el maletero… Eso sí, ¡en ropa no se debe escatimar porque los cambios imprevistos y necesarios a veces seguro que hacen que sea imprescindible más de un “por si acaso”! Eso implica que para los adultos sí toca reducir los looks extra ;)

Una vez superada la fase maleta y, a poder ser, sin mucha discusión de por medio (matrimonios de mundo ¡seguro que me entendéis!) y tras revisar que el coche y las medidas de seguridad están en orden, toca disfrutar del trayecto. Nuestro bebé aún es muy pequeño y se distrae un poco mirando por la ventana antes de caer rendido en un sueño profundo, pero si vuestros hijos son algo más mayores es muy probable que necesitéis llevar juguetes y/o dispositivos que puedan distraerles y hacerles más llevadero el camino.

Elegir el destino y que éste sea kids friendly me parece sumamente importante. Antes de ser papás, si queríamos relax total huíamos de lugares en los que los niños fueran bienvenidos. ¿Un poco radicales? Puede, pero lo cierto es que estábamos en otra etapa vital y preferíamos disfrutar de verdadera calma y tranquilidad. Es por eso que ahora, que estamos al otro lado de la barrera, queremos seguir respetando esas opciones y sabemos que nuestro sitio, cuando viajemos con el pequeño Edu, está en los lugares en los que los niños campan a sus anchas ;)

Evidentemente viajar acompañado por niños cambia por completo nuestra visión del mismo: la elección del destino, su planificación ¡incluso su disfrute! Para algunos puede que la calidad del mismo baje, quizás no merezca la pena hacer el esfuerzo, pero yo creo que sí. Es diferente, desde luego. Pero en mi humilde opinión es mil veces más emocionante porque descubrir un destino (o redescubrirlo si no es la primera vez que vas) con tu hijo es alucinante y muy enriquecedor. Ver el mundo a través de sus ojos es una de las cosas que más me ilusionan y que hacen que todo esfuerzo valga la pena. Al fin y al cabo ellos son el centro de nuestro universo, ¿no?

¿Cómo os planteáis vuestras vacaciones con los más pequeños?

¡Espero que las disfrutéis muchísimo!

María Blasco. www.rojovalentino.com

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